Guía gratuita · cuentas de fondeo
¿Cómo sueles perder
tu cuenta?
Casi nunca es la entrada. Es el tamaño, el día elegido y lo que pasa después de dos operaciones seguidas en contra. Esta guía explica la aritmética que hay detrás, con números.
Lo que no vas a encontrar: que te prometa aprobarlo, que te diga que es imposible, ni un ataque a las prop firms. Es aritmética y gestión, no una opinión sobre ellas.
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Tu número, no el del ejemplo
Con la guía va una calculadora con los parámetros reales de once prop firms de futuros —leídos de su propia web, con la fecha delante— en sus dos cuentas más usadas: la de 50.000 y la de 100.000. Eliges la tuya, pones lo que arriesgas, y te devuelve las dos cifras que deciden una evaluación.
- Cuántos fallos seguidos te caben antes de que las reglas te cierren la cuenta. Es la cifra que casi nadie calcula y la única que las reglas de la cuenta te garantizan.
- Qué te corta primero con tu tamaño: el límite del día o la pérdida máxima. No es la misma respuesta para todas, ni para todos los riesgos.
- Si tu suelo te persigue o se queda quieto, que es lo que de verdad separa a unas firmas de otras —y lo que hace que ir ganando no siempre te dé más margen.
- La cuenta operación a operación, con las dos ramas: qué pasa si sale bien y qué pasa si sale mal.
No te dice qué hacer ni que vayas a aprobar —nadie puede decirte eso—. Te dice qué te dejan hacer las reglas de la cuenta que ya firmaste. La última cuenta que se te cayó te costó la cuota y el intento. Esto cuesta un correo.
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De qué murió tu cuenta
El correo de la firma dice qué regla se incumplió. No dice cuál de tus operaciones te dejó ahí. La autopsia sí. Escribes tus cinco últimas —el precio al que entraste, dónde tenías el stop, el resultado y el porqué que tenías en la cabeza— y el informe sale partido en tres: lo que no se podía repetir, lo que conviene mirar y lo que sí estaba en su sitio.
- Cuál se salió de tu propio tamaño. No del tamaño recomendado: del tuyo. Una operación al doble de lo que arriesgas normalmente no es una mala racha, es otra cuenta.
- Cuál te dejó sin margen para la siguiente, con el límite del día y la pérdida máxima de tu cuenta puestos al lado. La regla ya estaba escrita antes de que entraras.
- Cuál no tenías escrita. Un motivo sin nivel, sin momento y sin invalidación no se puede repetir a propósito: salió bien o salió mal, y en ninguno de los dos casos sabes por qué.
- Y la racha que llevabas encima cuando decidiste, que es el dato que nadie apunta y el que explica el tamaño de la quinta.
Te dijeron que fue indisciplina. La indisciplina no tiene número ni se corrige con fuerza de voluntad. Esto sí tiene número: el tuyo, el de tu cuenta y el de las cinco filas que escribas. Una autopsia dice de qué murió, no quién vivirá.
Doce contratos, que son los que se operan en una prueba de fondeo: S&P 500, Nasdaq, Dow y Russell, oro y crudo, cada uno con su micro. El multiplicador lo pone la herramienta —leído del contrato del CME—; tú pones lo que arriesgaste.
No dice si la operación era buena. Nadie puede decirte eso mirando cinco filas, y quien te lo diga te está vendiendo una sensación. Dice cuál de ellas no cabía en las reglas de la cuenta que ya firmaste. Se calcula en tu navegador: lo que escribas no se envía a ninguna parte, tampoco a nosotros.
Abrir la autopsiaAntes de la guía · 5 preguntas
¿Cuál de los cinco te tumbó?
Las cuentas no se caen de cinco formas distintas por casualidad: cada una tiene su mecánica y se corrige de otra manera. Contesta cinco preguntas sobre lo que te pasó a ti —no hay respuestas correctas, aquí no se examina nada— y te digo cuál es la tuya y por dónde se empieza.
Tu lectura
Esto describe una mecánica, no un pronóstico. No dice qué va a pasar con tu próxima cuenta ni promete que apruebes nada: es lo que la aritmética hace con esos números.
Dejar mi correo y entrarLo que dicen los datos públicos
De cada cien cuentas que empiezan una prueba de fondeo, del orden de diez llegan a fondearse, y bastantes menos llegan a cobrar alguna vez. Lo decimos así, en rangos, porque esas cifras las publican las propias firmas y no las audita nadie independiente: no existe un estudio de un regulador ni de una universidad sobre el fondeo minorista. Quien te dé un porcentaje con decimales y sin decir qué está contando te está vendiendo una sensación.
Lo que se mira dentro
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La regla que no avisa
Por qué la mayoría de las cuentas no se pierden por una operación mala, sino por una mecánica de medición: patrimonio contra saldo, drawdown fijo contra móvil, a qué hora resetea el contador del día.
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Cuántos errores seguidos te caben
La tabla que decide la prueba: con un 1 % por operación aguantas cinco pérdidas seguidas; con un 0,25 %, veinte. Y ganar medio punto al día llega al objetivo en unos diecinueve días.
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Los días en los que no había nada que hacer
Cómo se reconocen antes, y qué parte del resultado del mes se juega en ellos.
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Dos en contra seguidas
Qué pasa después, por qué pasa siempre igual y qué se puede poner en medio.
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Revisar, que no es mirar
El procedimiento —cuatro casillas— que convierte un historial en información.
Los dieciséis capítulos y las tres herramientas están al otro lado de un campo de correo. Eso es todo lo que cuesta.
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Al final de la guía hay una formación completa de volumen y order flow: veintinueve módulos, 79 €, con los cinco primeros abiertos para leerlos sin comprar. No es un extra: es donde está el resto de la respuesta.
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